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Santa Marta: Origen y Huella



Pozos Colorados - archivo personal
Pozos Colorados - archivo personal

Cuando hablamos de algo sagrado, hacemos referencia a algo venerable, de ahí el por qué de las venias, de mostrar respeto ante algo majestuoso que nos inspira sumisión.


Es quizás una casualidad, que el nombre de esta hermosa e importante ciudad tenga este nombre con tanto ímpetu. Para sus inicios sirvió de puente entre España y 'El nuevo mundo' y la convierte en la ciudad más antigua de Colombia y de Sudamérica en ser fundada. Se nombró así por que el día de su fundación coincide con la conmemoración de Santa Marta de Betania. Esto data del año 29 de julio de 1525, por lo que son casi 500 años de historia.



Empaca y vámonos


La playa es casi siempre la excusa perfecta a la hora de realizar un viaje. Seguramente es por la diversión y tranquilidad que trae consigo la inmensidad del mar, o intereses personales de cada quien. Pero en lo que a mí respecta, debo confesar que me produce demasiada ansiedad ver su grandeza y más aun estar dentro de él, pero de cualquier modo es un increíble plan.


Antes de ir, había escuchado que habían playas muy concurridas y más aún cuando se trata de épocas usualmente vacacionales. Honestamente eso es algo que me gusta evitar porque los precios pueden incrementar tanto en vuelos como en hospedaje y comida, además de que puede ser estresante el hecho de que haya mucha gente en todo lado.



Pozos colorados



Por la razón antes mencionada, y evitando a toda costa la aglomeración, dimos con una playa tranquila y privada (bendita sea). Pozos colorados, una playa poco conocida pero que sin duda vale la pena visitar si lo que quieres es privacidad y por tanto tranquilidad. Además es muy bella, sus aguas son limpias y conservan un azul profundo bastante embelesador.


Esta playa cuenta con hoteles y restaurantes cerca, literalmente lo que los separa es la arena, unos cuantos pasos y te encuentras con ella de frente, además los restaurantes tienen servicio a domicilio si quieres comer algo diferente al menú del hotel.


Quizás en la tarde haya un poco más de gente pero no es abrumador, los vendedores ambulantes no son tantos y la verdad es que son personas que dedican bastantes horas al día por lo que creo que es bueno contribuir con el trabajo que ellos hacen. También nos topamos con personas que usualmente ofrecen servicios turísticos, porque en Santa Marta hay tantas playas como dedos en mis manos.


En cuanto a las personas, hay un calor humano increíble. Los tres días que estuvimos explorando algunos rincones, pudimos socializar con algunas personas dedicadas al turismo, tanto en el hotel como fuera de él, y la verdad es que son muy amables y atentos, obtuvimos precios justos en todo lo que allí adquirimos.



Minca, umbral de la Sierra Nevada




Nunca oí hablar de Minca hasta que pisé suelo samario, se nos recomendó mucho este lugar porque esta es la puerta de entrada para llegar a La Sierra Nevada de Santa Marta. Desde donde partimos, es decir de Pozos Colorados, está a más o menos una hora de recorrido en carro.


Es un sitio remoto, pero es entendible porque está a más de 500 metros sobre el nivel del mar y, ya estando cerca empezamos a sentir el clima un poco más húmedo y con zona boscosa a la vista.


Al llegar, el frío se sintió inmediatamente, no algo insoportable pero la temperatura si dista bastante de la de la playa por obvias razones. El carro solo pudo llegar hasta la carretera, porque para acceder a uno de los pozos naturales sí toca caminar cierto trayecto el cual en ciertas zonas es pantanoso debido a la húmeda.


Una vez allí, pudimos por fin entrar en esas aguas heladas en las que supuestamente Amparo Grisales se bañó, al menos eso nos decían los lugareños, pero quiénes éramos nosotros para decir lo contrario. Solo tiempo después nos dimos cuenta de que eso no es cierto, lo desmintió ella misma, pero bueno, digamos que fue la excusa para decir que esas frías aguas rejuvenecen la piel. Lo que sí es un hecho, es que esa agua parece cantar entre las piedras, y esa selva es un hermoso pulmón verde en medio de toda la costa Caribe.


De regreso pudimos conocer, al menos la fachada de la que sería la casa del Pibe Valderrama en el barrio Pescaíto y también, no muy lejos de allí, algunas propiedades de la familia Vives. Los samarios pueden parecer muy tranquilos y reservados, pero son muy hospitalarios y poseen un profundo amor por sus raíces, tradiciones y cultura en general...no es para menos.



Es costa después de todo


Desconozco la cantidad de playas que posee Santa Marta, pero al estar ubicada en una costa es normal que hayan muchas. Adquirimos un tour que incluía la visita a Playa grande y a Taganga. Estuvo muy completo porque incluyó el almuerzo, visita al arrecife para avistar los peces y guardar una foto con ellos en ella para la posteridad (la cual no poseo porque entré en pánico) además de los transportes terrestres y marítimos.




De Santa Marta, además de los lugares tan maravillosos que exploré y teniendo en cuenta que no conocí ni la mitad de lo que allí hay, me quedo con las personas tan hospitalarias y cálidas con las que socialicé de algún modo. Admiro el orgullo y respeto que tienen por su ciudad e historia de ya casi 500 años. Además, me quedo con una espalda más bronceada que cualquier otra parte de mi cuerpo y con las ganas de volver a pisar un territorio que tiene tanto por enseñar. Qué viva La perla de América.

 
 
 
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